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Pobreza menstrual

La salud menstrual es un tema de salud pública y de derechos fundamentales para las mujeres y personas menstruantes.

La pobreza menstrual se define como la falta de recursos para gestionar dignamente la menstruación, entre ellos: la falta de acceso a productos de control menstrual, escasez de agua, acceso a instalaciones de lavado y saneamiento, como también la falta de educación y conciencia menstrual a nivel individuo y sociedad. 

Esta situación afecta a todas las mujeres y personas menstruantes, principalmente aquellxs que viven en situación de pobreza. Según datos de la UNICEF, en el mundo existen 2,3 millones de personas sin acceso a servicios básicos de saneamiento, lo que impide a mujeres y personas menstruantes el acceso a un cuidado menstrual digno y apropiado. Al no contar con estos espacios adecuados, la susceptibilidad en adquirir infecciones urinarias y problemas de salud reproductiva incrementa, afectando directamente la salud física, sexual y psicológica de mujeres, niñxs, jóvenes y personas menstruantes en general.

La menstruación hasta la fecha ha sido un tema tabú que poco a poco ha ido tomando fuerza en el espacio público. No es para menos cuando hablamos de un tema biológico que presenta la mitad de la población mundial. En México, la pobreza menstrual es una de las principales causas por la que unx de cada diez niñxs y adolescentes no asiste regularmente a clases, esto impide su desempeño óptimo y da pie a la enorme brecha educativa y laboral entre personas menstruantes y no menstruantes. Lamentablemente, en México las políticas públicas consideran la salud menstrual un lujo más que una necesidad. Los productos menstruales de primera necesidad como las toallas sanitarias, tampones, copa menstrual, etc., se comercializan con un IVA del 16%, uno de los impuestos más altos para estos productos a nivel mundial. El llamado por algunos como «impuesto rosa», no solo es discriminatorio en materia de género y condición biológica, también es una enorme amenaza al acceso de productos de gestión menstrual a personas de bajos recursos, quienes en muchas ocasiones deben elegir entre comer o adquirir productos de higiene menstrual.  

Ya son varios los testimonios y luchas políticas que establecen la importancia del acceso a una salud y gestión menstrual digna y pública. Hoy en día la esperanza existe con la iniciativa #MenstruaciónDignaMéxico, la cual tiene como objetivo eliminar el IVA de productos de higiene menstrual y facilitar el acceso gratuito de los mismos productos a mujeres y personas menstruantes de bajos recursos. La iniciativa cuenta a su vez con la misión de impulsar la educación menstrual y sexual en niñxs y adolescentes menstruantes y no menstruantes a favor de la concientización y desestigmatización de la menstruación en nuevas generaciones. 

 

Foto: Fernando Damian

Grandes problemas requieren soluciones grandes. Una de las acciones más importantes que podemos aplicar en la vida diaria para hacerle frente a la pobreza menstrual es hablar del tema. Concientizar, investigar y alzar la voz ante las desigualdades sociales, brinda atención al gran problema que enfrenta la sociedad ante la ignorancia menstrual. La menstruación es una función biológica, es parte del cuerpo humano y por ende es un tema de salud pública. Desde tal’kual nos unimos a la lucha por la erradicación de la pobreza menstrual a nivel político y social. Menstruar NO es un lujo, y hacerlo de manera digna es una necesidad.

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